¡Vamos de boda! Consejos para ir con niños

Bodas íntimas, bodorrios por todo lo alto, bodas campestres… ¡Me encantan las bodas! Creo que es una celebración que lo tiene todo, momentos de emoción, ratos divertidos, reencuentros, buena comida, baile y copas, nuevos ligues… (visto con estos ojos). Nosotros fuimos bastante precoces, nos casamos cuando nuestros amigos aún terminaban la carrera, así que ahora que hemos entrado en un bucle de bodas, nosotros ya vamos en tribu a todas. Después de unas cuantas hemos perfeccionado la técnica para conseguir que no se agobien y también pasarlo bien nosotros claro! Kids wedding Puntos a tener en cuenta:

  • Sí vais a ir solo con un bebé de 0 a 6 meses la cosa es bastante fácil. Sólo hay que estar pendiente de las tomas, y de llevar un vestido fácil de desabrochar si dais el pecho. Si estrenáis vestido monismo de la muerte pero que se abrocha por detrás, comentadlo en la tienda porque las costureras tienen mucha mano y enseguida abren un tirante, le ponen un botón escondido y arreglado el problema.

Lo ideal es llegar un poco antes de la hora y aprovechar para darle una toma y dejarlo arregladito para no perderos la entrada. En la mayoría de restaurantes nos han dejado una salita o cuarto por si queréis estar más tranquilas para dar el pecho o si se da el caso de que habéis olvidado el punto dos y vuestro vestido se tiene que arrancar de arriba a abajo para poder alimentar a la criatura (sí, me ha pasado).bebe boda

Sitio estratégico: Durante la ceremonia buscad un sitio con salida fácil por si al angelito le da por transformarse en un Gremlin en mitad del “sí quiero”. Después ya es ir sobre la marcha, y depende del bebé: si se despierta al mínimo ruido, mejor preveer momentos en que suben la música (cuando entran los platos o el pastel) y salir afuera para ahorraros un mal despertar.

Bodas de día o de noche: Los bebes no distinguen bodas de mediodía o de noche, no os agobiéis, nosotros fuimos a una boda por la noche y durmió prácticamente todo el rato, mucho mejor que en casa 😉 Se despertó a las 2 de la madrugada cuando se acabó la fiesta y luego fue durmiendo hasta casa. Nota importante: Imprescindible llevar el pijama, independientemente de la hora, siempre se hace tarde, así cuando llegas a casa no le desvelas para cambiarlo.

  • Si vais con un bebé más mayor: de 6 a 18 meses, ya hay que llevar algo pensado para que se distraigan, porque no van a dormir tanto rato. Si es al mediodía, aprovechad el rato del aperitivo para darle de comer, que suele sobre la 1 o las 2, después se dormirá y con suerte durante la comida podréis estar tranquilos. Yo siempre he pedido una trona aunque no comieran con nosotros, porque se entretienen mucho en la mesa, y llevando unos cuantos juguetes ese rato se pasa bien.
  •  Si vais con un niño un poco más mayorcito, hasta 4 años, ya suelen ofrecer un menú infantil, pero por mi experiencia no lo recomiendo, aún son pequeños para esperar hasta las 4.30 para comer y del aperitivo picotean poco o nada (lo básico sí, jamón, croquetas, pero cuchuflitos raros no suelen gustarles) así que aunque nos de un poco de pereza ir cargados con la comida, es mejor que tener un niño enfadado con hambre y sueño esperando a que los novios tengan a bien acabar el reportaje de las fotos para entrar al comedor. Nosotros le dimos de comer también durante el rato del aperitivo, que como suele alargarse, puedes ir con la calma; después durmió la siesta mientras comíamos, y cuando se despertó pues un ratito Peppa Pig en el móvil… también hay que aprovechar las ventajas de la tecnología!

Ropa: Depende de la ocasión les hemos vestido modernos e informales (Zara), y en otras más cercanas con traje y corbata (a petición del novio), y la verdad que estaban muy graciosos! Yo compré éste en ebay y genial, llegó muy rápido y en perfecto estado, la talla les quedaba que ni pintada y la tela se ve buena, no del tipo disfraz. Traje Madres del mundo, no invirtáis dinero en un fular o pashmina, ni aunque conjunte con el vestido, ni aunque sea de seda natural de la India: no hay cosa más incómoda que coger a un bebé a un lado y luchar para que no se os escurra el trapito del otro (sí, también me ha pasado).

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Bizcocho de plátano

Hoy estoy de estreno, hace dos días que nos llegó el horno nuevo, y entre la puesta a punto y limpieza no había podido ponerme manos a la obra con alguna receta. No es que sea un horno supersónico con mil funciones, pero teniendo en cuenta que llevo más de un año con un horno que sólo tenía grill, ya puedo decir que estoy encantada con los resultados 🙂

Hoy hemos comido quiche de espinacas y ricota, pero no me ha dado tiempo de hacer foto, así que pasamos directamente al postre con un “Bizcocho de plátano” receta original de Cocinando con Goizalde aquí, me encanta este blog por cierto!

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Me he decidido a probar éste porque tenía un plátano olvidado en el frutero que estaba demasiado maduro para comer así tal cuál, y para repostería es como deben estar.

Es realmente sencillo, yo lo he hecho con thermomix.

Ingredientes:

  • 1 plátano maduro
  • 2 huevos
  • 100 gr mantequilla derretida
  • 1 yogur
  • 200 azúcar
  • 200 harina
  • 1 sobre levadura Royal
  • un pellizco de sal

Precalentar el horno a 180 grados.

Se baten los huevos con el plátano, el yogur y la mantequilla durante 30 segundos, velocidad 5. Luego agregamos el azúcar, la harina, levadura y sal, y batimos 10 segundos en velocidad 5.

Verter la mezcla en un molde rectangular tipo plum cake y llevar al horno unos 40 minutos a 180 grados, yo lo he puesto con calor arriba y abajo+ aire y perfecto.

Me encantan las sobremesas con café y algo dulce!

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Baby Led Weaning, segunda parte

Hace un mes contaba nuestra experiencia  con el Baby Led Weaning, y porqué decidí posponerlo para cuando el bebe ya tuviera todos los dientes, hubiera soplado las velas del segundo o tercer cumpleaños y eso que llaman psicomotricidad fina estuviera bien desarrollado.

Pero como los niños son así de espontáneos e imprevisibles, cuando nuestras comidas ya eran todo paz y gloria, con sus dosis científicamente exactas de pollo, ternera y pescado, dignas de Walter White, un mediodía cualquiera, sus ojos se posan sobre los macarrones jugosos y bien pringados de tomate de su hermano… ¿Qué es una cara iluminada?… escuché hasta el click en su cabecita… Mi Superman se tiró literalmente a por el plato con las dos manos abiertas y con un movimiento de gran precisión consiguió salir victorioso con su botín en mano.

Pues bien, de esto hace una semana, y con sus dos mini-dientes abajo, y dos casi-dientes arriba, nuestro bebe se ha inmerso de pleno en el mundo culinario de los adultos: arroz, sopa, pescado, verdura, alubias… No hay nada que se le resista, su afán de curiosidad es infinito, ahora falta por pulir el distinguir comida de no-comida (“Nooo, la esponja noooo!”), y encontrarle la gracia a la familia de frutas en general.

Moraleja: donde dije digo Diego… Me trago mis palabras para dar la razón a Carlos González, es cierto que ahora disfruta mucho más, me encanta la cara de felicidad que pone cuando prueba cosas nuevas: si es que hasta se le escapa la risa!

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Abuelos…ahora Bisabuelos!

No hay recuerdos de mi infancia que no estén ligados en algún modo a mi familia, a mis padres,  a mis abuelos. Por regla general, los abuelos transmiten cariño incondicional, refuerzan nuestra autoestima (siempre somos los más guapos y los más listos del mundo para ellos), te creen capaz de todo lo que te propongas y son un pilar básico en nuestro desarrollo, ya que son el nexo de unión entre nuestras raíces y el presente. Cuando te cuentan historias y anécdotas familiares, como niño, te sitúas en un contexto histórico, te sientes parte de un todo. Y es bueno saber de dónde se viene para saber a dónde se va.

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Tanto a mi marido como a mí, nos cuidaron nuestras respectivas abuelas mientras nuestros padres trabajaban, y conservamos muy buenos recuerdos de esos ratos. Sin duda era el segundo mejor sitio donde podíamos estar, te sentías querido y seguro. Podías “ser” sin miedo. Sin castigos. Sin miradas de reproche.

Ahora como padres nos planteamos si sería mejor que nuestros hijos fueran a una guardería antes que dejarlos con abuelos, si no les malcriaran, si les pondrán normas que no son acordes a como pensamos, etc. E inmediatamente me pongo en la piel del niño… ¿Y qué más da todo eso? Es el papel que les toca desempeñar, y lo hacen lo mejor que pueden o saben. Y a ver, objetivamente… a pesar de haber cenado huevos fritos con patatas una semana entera, merendar litros de Colacao, desayunar sandwitches de galleta María con mantequilla en el sofa aunque cayeran migas… hemos sobrevivido y encima lo recordamos con nostalgia!

Nuestros peques tienen la suerte de conocer a tres Bisabuelos. Los mismos que nos “malcriaban” a nosotros 🙂 A pesar de esos 80 años que les separan, han sabido reconvertirse en su papel de bisabuelos, parece que hacen acúmulo de energía para el ratito de visita que les hacemos cada semana, y entonces rejuvenecen, cantan canciones, bailan “el corro de la patata”, saben quién es “Dora”, nos preparan chocolate calentito para merendar, y achuchan al pequeñín. No hay reúma, ni artritis que les impida arremangarse para estar con ellos.

Espero que Merry y Pippin conserven en el subconsciente estos ratos, ese saberse tan querido si esperar nada a cambio, bueno sí, sólo esperando verles reír.

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